25N Entrevista a Ambra Reijnen

#16díasdeactivismo en el marco del 25 de noviembre Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Llevo trabajando con ONG’s desde 2016, dibujando estrategias de comunicación para los derechos humanos y en este tiempo me especialicé en comunicación consciente con perspectiva social y de género, tras cursar un Máster en Estudios Internacionales de los Medios, Poder y Diferencia”. Expresa Ambra.


La cineasta ítalo-holandesa Ambra Reijnen, co-dirigió dos pelícluas profundamente feministas: “Galatée à l’Infini” (2017) cortometraje multigalardonado que problematiza la mirada masculina sobre el cuerpo femenino, y el largometraje documental “Junax, hilo por hilo” (2019) grabado con un grupo de mujeres tejedoras de una comunidad Tzeltal en los Altos de Chiapas, donde se puede admirar su resiliencia frente a todos los retos que las mujeres encuentran a diario. “Como editora de cine, me encanta sumarme a proyectos que me mueven”.

La cineasta relata que la fascinación por el cine la acompañó desde pequeña, al igual que una sensibilidad por las injusticias. “Recuerdo estar delante del televisor a mis 5 años, y desear que nunca me crecieran los pechos al ver un rapero rodeado por mujeres en bikini”.

Al ser una niña con acento italiano viviendo en la periferia holandesa sentía que era diferente.

Ahora puedo nombrar lo que sentía en aquel entonces: tanto a nivel cultural como de género sentí la “otredad”. Esto hizo que desde muy pequeña logrará empatizar facilmente con otros grupos que también (e incluso más que yo) se veían afectadas por esta condición.

Para Ambra su pasión más grande siempre fue la música, solía escribir historias en su niñez, soñando poder contar estas historias a través de la música.

Escribía muchas canciones, y recuerdo que alrededor de los 10 años empecé a jugar con la idea de ser directora de cine de grande, pero no fue hasta mis 19 años que realmente acepté este sueño al igual que la música.

Reijnen expone que la brecha salarial también está en el cine. “Los proyectos que reciben más fondos son dirigidos por hombres, sobretodo en ficción. En el documental es mucho más equitativo, pero justamente es donde menos dinero se mueve”.

Para Ambra los obtáculos para las mujeres en la industria creativa no solo son exteriores, “Siento que el sindrome del impostor está más presente en las mujeres (…)”.

Lamentablemente hemos interiorizado creencias limitantes acerca de nosotras mismas, otro ‘regalito’ más del patriarcado, lo cuál nos hace dudar en exceso, e incluso nos paraliza.

Al preguntarle a Ambra de que manera es que su trabajo como cineasta puede ayudar a revertir temas como: la violencia en contra de las mujeres, mejorar la representación y la diversidad en pantalla así como el trabajo de las mujeres en la industria cinematográfica, esta fue su respuesta:

El hecho de seguir haciendo cine como mujer ya es una toma de posición y acción. Más mujeres en el cine significa también que haya más perspectivas que cuestionan la mirada hegemónica, y nos da la oportunidad no solamente de contar más historias sobre y con las mujeres, con todas sus diversidades, sino también de contarlas de otra manera. Quebramos estereótipos, damos vuelta a los tópicos y exponemos temas incómodos para el patriarcado. Flujos, cuerpos diversos, fantasías prohibidas y todo lo que el ojo patriarcal nunca quiso ver, tiene ahora la oportunidad de salir a la luz, gracias al impetu de filmar por parte de todas las personas con miradas alejadas a la perspectiva hegemónica heteropatriarcal”.

Para concluir Ambra nos dijo lo siguiente: “Creo que todas las personas puedan llegar a ser aliadxs en la lucha por un mundo diverso. A menudo, externamos todos nuestros esfuerzos para cambiar la opinión de los demás. Sin embargo, creo que lo que más puede aportar al mundo es la lucha interior: una consciencia de que no existe algo como una mirada objetiva, una reflexión auto crítica de la propia posición en el mundo junto a una sincera voluntad de querer mirar hacia dentro y deconstruir nuestros propios prejuicios, son de las cosas más valiosas que una persona puede regalar al mundo. Esto no ayuda sólo a las mujeres, sino a todos los grupos que históricamente han jugado el papel subalterno”.

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